sábado, 8 de octubre de 2011

En una esquina

"De repente cae la noche y aun estamos aquí en la esquina, le he repetido mil veces que nos debemos ir pero continua pateando ese poste como si consiguiera algo. No quiero irme sólo es un camino peligroso pero queda poco tiempo y tal vez deba hacerlo. Por última vez le empiezo a golpear la espalda y con una bofetada me bota al piso, sin ninguna palabra se puso a correr, le seguí sin pensar. Llegó a una casa de 2 pisos y empezó a gritar, intente callarlo y empujarlo para que se calmara, pero sólo conseguí enfurecerlo, se tiro sobre mí y sus gritos se transformaron en golpes, golpes en mi cara y en mi pecho no me dejaban respirar, hasta que no pude más y deje de luchar. Se levantó y se fue, intente arrastrarme pero no sentía mi cuerpo, tan sólo abrir los ojos podía y vi como se paraba en la calle, abriendo los brazos. Empezó a brillar y brillar más hasta que la luz me cegó y un sonido estrepitoso de una bocina me abrió los ojos de un golpe tan violento como el choque recibió aquel día"

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