viernes, 23 de septiembre de 2011

Un día poco común


MIRANDO EL TECHO me encuentro ahora, buscando alguna imperfección, “nada es perfecto” me digo cuando hago estas cosas, pero hay algo en esas imperfecciones que lo hacen perfecto, algo como un ser... Un ser que debe soportar kilos y kilos de la basura inútil y además debe protegernos (es ese su propósito supongo). Kilos y kilos, sobre el techo, sobre mí. Un vacío de aire nos separa, este aire lo soporta como yo lo soporto, ¿siento ese peso?, ¡siento ese peso en mi pecho!, como 100 kilos de un hombre que no permiten mover a este cuerpo postrado en el piso, me sumerjo en la desesperación, la paranoia de que será de mi luego de morir aplastado de… no lo sé. Despierto de ese encuentro con el sonido de la puerta y una dulce voz que me dice: "Parate y haz algo"

No hay comentarios:

Publicar un comentario